Gallinas de raza: Orloff
Introducción
Las primeras Orloff aparecieron en Alemania en 1884, pero enseguida desaparecieron. Antes del 1910, cuando el párroco Dr. Ranft de Oberhelmsdorf (Dresden) las introdujo de nuevo, tuvieron que conformarse con una existencia dura. Desgraciadamente su origen no es muy claro, pero probablemente se trata de animales importados para obtener descendencia a partir de la “gallina Uschanka”, una gallina de patas largas procedente de la provincia persa de Gilan, llamada “Giljanskis” y de un castizo gallo ruso. Se desconocen los auténticos criadores. Sólo se sabe que la gallina Orloff ya existía como raza reconocida durante los años 1860 a 1880. Con los animales introducidos se intentaba producir con un gallo marrón oscuro y dos gallinas, que deberían ser lo más cercanos a los actuales colores caoba.
Poco después se entregaron huevos fecundados y animales de cría a interesados y se hizo publicidad de la Orloff en revistas especializadas. Ya en 1912 se fundó en Dresden la Asociación Especializada de Criadores de la Orloff, siendo el primer presidente el Dr. Ranft. En el año 1919 pasó la presidencia a Rudolf Barth de Schmölln, que condujo la Asociación hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y contribuyó a la difusión de la Orloff. Después del final de la guerra no quedó mucho de la cría de la Orloff.
Con la ayuda de cruces, y también a partir de Malayos, Rhode y Sussex coloridas se intentó asegurar la subsistencia de la Orloff, lo que al final se consiguió. Naturalmente, estas razas dejaron una abundancia de síntomas negativos, que se redujeron de nuevo en una base de cría más amplia.
En los años 1955-1956 la Asociación se dividió. En la Alemania Occidental fue primer presidente Heinrich Becker y condujo la asociación hasta 1970. Su sucesor, Herbert Müller, ocupó dos años el puesto, hasta que en 1972 tomó la presidencia Claus Quitlizsch, que todavía hoy la sigue ocupando. En Alemania Oriental continuó dirigiendo la asociación Rudolf Barth. Con numerosos relatos en distintas revistas especializadas y en exposiciones favoreció, como ningún otro, la cría de la Orloff. Después de Barth ocuparon la presidencia en la Alemania Oriental los criadores Ledig, Krebs y Küberling, cada uno por poco tiempo, hasta que Werner Stellmacher, de Wittenberge, tomó el relevo y la dirigió hasta el 20 de mayo de 1991, cuando en Delbrück-Hagen, durante la reunión principal del año, tuvo lugar la unión de ambas asociaciones, SV y SZG, dando lugar a la única asociación actual.
El maestro Rudolf Barth dijo en una ocasión: “La cabeza y la forma caracterizan a la Orloff.” Esta frase todavía hoy en día no ha perdido su validez, aunque no juega un papel de menor importancia lo que se refiere al color. La Orloff tiene una forma mediana, entre la gallina de campo y los Malayos. La postura debería ser medianamente alta y el porte derecho, de manera que los muslos deben ser largos y bien visibles. El tronco debe ser ancho y salido, con unos hombros anchos y bien colocados. Contemplado lateralmente debería formar un ángulo que se ensancha. La espalda de la Orloff debe ser igualmente ancha, y asimismo medianamente larga, llana e inclinada. El cuello es largo y provisto de una colgadura bien llena, que en el pescuezo bien saliente forma la llamada nuca de caballo. Con el cuello estirado, debería poder trazarse una línea desde él hasta los muslos, pasando por el pecho. Con ello el pecho no debe resultar abombado hacia adelante, aunque deba ser ancho. Algunas veces se lee erróneamente la crítica de que “falta pecho”, lo que naturalmente es tan fácil de decir. Las plumas colgantes del cuello no deberían en ningún caso cubrir los hombros.
Cabeza
Tal como se ha mencionado antes, la cabeza es la característica principal de la raza. Debe ser medianamente grande, moderadamente abombada y con las cejas resaltadas, que le confieren a la cara una expresión oscura. El pico es corto y fuerte y debe ser poco doblado. Especialmente es válido, por poco tiempo, para muchos sustitutos en los raros toques de color, que todavía están por trabajar; no obstante, esto no quiere decir que tampoco pueda exagerarse. En lo tocante a la cresta hay un estándar: 1 ó 2 cm de cresta abombada y provista de hoyos y plumón. En el estándar anterior de la Asociación de Aves de Corral figuraba como cresta abombada “sin forma”. Según opinión del autor, esta descripción fue muy bien escogida, pues el cráneo también produce un efecto en la cresta, mostrándola algo más ancha. Los ojos de nuestras Orloff son grandes y deben ser de colores que van del perla al rojo anaranjado. Los ojos claros pueden preferirse en todo caso, aunque los de la Orloff nunca pueden serlo demasiado. Mediante las cejas sobresalientes se produce un efecto de que los ojos son pequeños y oscuros, y esto les confiere la expresión de un carácter luchador. La barba debería estar compuesta, y en lo posible llena debajo del pico, de una perilla ancha y de patillas bien pronunciadas. La perilla con ello forma la llamada papada. La barba representa el adorno de la cabeza. La cola entera se compone igualmente de muchas hoces moderadamente largas y ondeantes, y se lleva ancha y derecha. Se permite un ángulo de la cola de hasta 90 grados, con lo que el paso del mismo, en lo posible, no debería ser demasiado agudo. Una cola caída, por principio, es una falta grave.
El plumaje debe ser, tal como ya se ha mencionado, abundante en el cuello y en la barba, igualmente en la silla, pero sin formación de cojín; y en el resto del cuerpo, ajustado de forma lisa. En el pecho apenas hay plumaje, de manera que en el buche entero el plumaje inferior sobresale. La gallina se corresponde esencialmente del mismo modo al gallo. Ella mantiene una posición más horizontal y el plumaje del cuello le destaca más, teniendo la forma de una golilla. La cresta en la gallina casi que no existe, en su lugar hay arrugas cubiertas de plumón. También ella tiene unos hombros anchos, en una posición más caída (no tan fuertes como en el gallo), y una cola ancha llevada erguida, que en ningún caso debe observarse puntiaguda. Cuando el autor hace mención de hombros anchos quiere decir que lo hace observando desde los lados. Tanto en el gallo como en la gallina representa una falta una cola demasiado llana o completamente caída. El peso debería oscilar entre 3 y 3,5 kg para el gallo y de 2 a 2,75 kg para la gallina. No se desea que las Orloff sean demasiado grandes ni demasiado pequeñas.
Color
Color
Las Orloff grandes se reconocen en cinco variedades de color. El de coloridos rojos representa ser la variedad de color más difundida; tiene el color de fondo en el gallo de madera caoba oscura pulida. El plumaje del cuello y de la silla son de un tono de color un poco más claro, aunque no debe permitirse en ningún caso que resulte de tono barroso ni pajizo. El color de fondo de la gallina debe ser caoba uniforme. Las tiras (cintas) del gallo deben ser azules y las de la cola verde brillante. El pecho y los muslos del gallo deben ser de dibujado negro-blanco, aunque algunas plumas marrones no estorban; al contrario, incluso son ventajosas para el color de la gallina. Se evita con ello que la gallina se vuelva demasiado negra. La barba se exige que sea blanquecina, es decir se permiten algunas plumas negras sueltas, no obstante una barba blanca atrae a los ojos. Las alas se exigen muy coloridas. Algunas plumas blancas se permiten, aunque se debería observar que los animales se vuelven de tonos más claros con el avance de la edad. Según opinión del autor, una o dos plumas blancas incluso favorecen la barba. Con el tiempo nuestros colores de rojo se vuelven de nuevo “coloridos” y los animales oscuros, casi negros, se aclaran y asimismo los cuellos llenos de hollín se vuelven tiesos. La gallina, tal como ya se ha dicho, debe tener un color de fondo del tono de la cáscara de una castaña madura caída y debe tener un dibujado con puntos negros y perlas blancas. Es importante que el color de fondo esté limpio, en lo posible, y libre de efectos de pimienta y musgos. Debería observarse bien que en las perlas blancas no haya ningún depósito de marrón, pues esto da a todo el dibujo un aspecto borroso. La porciones blancas deben ser poco pronunciadas en los jóvenes, ya que la mayoría de animales, con el avance de la edad, se vuelven más claros. Las patas y el pico deben ser en los coloridos de rojo, de color amarillo intenso. Una parte del pico más oscura también se permite.
En las variedades de color caoba el gallo debería tener el aspecto, en el plumaje de cubierta, de un color madera de caoba oscura y pulida, con mucho brillo. La barba, la parte delantera del cuello, el pecho y la cola deben ser de color negro; se toleran algunas plumas marrones en el pecho. La gallina debe ser de color caoba uniforme, sin lentejuelas ni efectos de pimienta, en el plumaje de cubierta. Las plumas negras sueltas no deberían volverse tiesas. El color del pico y de las patas es como en la variedad de coloridos rojos. Se puede establecer de la misma forma que se hace en los de color caoba, igualmente con los de coloridos rojos. Una base todavía más amplia de los criadores seguramente que les haría bien; yendo esto dirigido igualmente a la Orloff blanca, cuya difusión todavía podría ser mayor, a las cuales se exige que tengan un color blanco puro, con lo que un ligero deje amarillo en las plumas de adorno también se permite. El color de las patas y también el del pico se exige aquí que sean amarillo intenso. El nivel de cría de las blancas en los últimos años se ha desarrollado con mucho provecho; esto no debe atribuirse a que se haya ocupado de ella sólo un criador. Últimamente se pudieron ver animales muy buenos con formas y cabezas excelentes; sólo cabe esperar que vaya continuando este desarrollo.
Por el contrario, parece suceder algo distinto con la variedad de color negro. Aquí todavía hay mucho trabajo, pues se presentaron últimamente ejemplares aislados y de distintas calidades, faltándoles definición y una base de cría más amplia. Aquí están los puntos esenciales referentes a la forma, así como en la formación de la barba y naturalmente al color de las patas, que también debería ser de color amarillo en la variedad negra. No obstante, en este punto debemos hacer grandes concesiones oportunamente, aunque ya se reconocen grandes progresos. En cuanto al color se exige que sea negro intenso con mucho brillo verde. El violeta es mal visto, jugando un papel decisivo con ello también las condiciones de luz naturalmente. La valoración también se pide que sea muy ajustada. Los gallos deberían tener un plumaje inferior blanco, sin falta, pues esto es imprescindible para conseguir un color amarillo de las patas en las gallinas. Por el momento no se debería castigar por unas patas oscuras; en primer lugar todavía está la forma.
Para terminar ahora vamos por las nuevas variedades de color: los plumajes de gavilán. Aquí todas las plumas deben formar bandas ligeramente curvadas intercalándose de color negro con azul claro. En el gallo estos colores son de proporciones iguales, en la gallina predomina el negro. El dibujo no es nítido y el plumaje inferior sólo está dibujado débilmente. El color del pico y de las patas debería ser amarillo, como en las otras variedades de color, debiéndose juzgar con un poco más de moderación las patas de las gallinas. No obstante en los últimos tiempos se han hecho grandes progresos, y haciéndolo extensivo igualmente a la forma. Es una lástima que la base de cría sea tan pequeña para la variedad de color gavilán, y sólo puede esperarse que más aficionados a la cría se ocupen de ella.
En suma la Orloff es una raza en crecimiento, que también produce una puesta de huevos muy buena. La asociación siempre dará la bienvenida a todos los aficionados interesados en la cría, y pueden dirigirse al presidente primero de la misma el criador Klaus Quilitzsch, con domicilio en Stefanstr. 4, en 55257 Budenheim (Alemania).
ANDRÉ BORN
Artículo publicado en el número 66 de la revista Arte Avícola
